[1 Blog x día 01/03/2007] A mis 95 (en español)
"El día de mi 95 cumpleaños mi nieto como es muy cutre me regaló un blog. Espero poder escribir mucho y contaros las vivencias de una señora de mi edad."
A mis 95 años, es el blog de María Amelia, una abuela oriunda de Muxía (Galicia) tiene el particular honor de ser la segunda persona bloguera más longeva del mundo [El primer lugar lo ocupa Olive Riley, que a sus 107 años escribe el blog The Live of Riley]Un buen estimulo para los abueletes que llegan a nuestros telecentros ¿no creéis?
Aunque debemos hacer justicia diciendo que Amelia no escribe su blog, sino que dicta los artículos a su nieto.
Sea como sea, más de 130.000 visitas avalan sus más de 100 mensajes sobre su vida, su pueblo y sus quehaceres cotidianos.
Todo esto nos abre grandes dudas ¿Qué pasará dentro de 10 o 20 años? ¿Tendremos todos un blog personal cuando seamos ancianos? ¿Habrá quedado nuestra vida reflejada en Internet de una u otra manera?
Si ya es fácil averiguar cosas sobre una persona con una simple búsqueda en Google, a saber qué pasará entonces.
Por supuesto, la elección sobre si queremos, o no, aparecer en la Red, debería ser personal. Pero no lo es. La única opción para quien no quiera estar ahí fuera es ser precavido. Quien desee lo contrario, sólo tiene que ser exhibicionista.
Aunque debemos hacer justicia diciendo que Amelia no escribe su blog, sino que dicta los artículos a su nieto.
Sea como sea, más de 130.000 visitas avalan sus más de 100 mensajes sobre su vida, su pueblo y sus quehaceres cotidianos.
Todo esto nos abre grandes dudas ¿Qué pasará dentro de 10 o 20 años? ¿Tendremos todos un blog personal cuando seamos ancianos? ¿Habrá quedado nuestra vida reflejada en Internet de una u otra manera?
Si ya es fácil averiguar cosas sobre una persona con una simple búsqueda en Google, a saber qué pasará entonces.
Por supuesto, la elección sobre si queremos, o no, aparecer en la Red, debería ser personal. Pero no lo es. La única opción para quien no quiera estar ahí fuera es ser precavido. Quien desee lo contrario, sólo tiene que ser exhibicionista.
Un buen estimulo para los abueletes que llegan a nuestros telecentros ¿no creéis?
